Existe
la teoría que a partir de cierta edad las funciones cognitivas de la persona
van disminuyendo y al llegar a la adultez mayor, por lo menos una de las
capacidades está muy deteriorada.
Según
el Seattle Longitudinal Study de
Schaie (1990), en el cual se combinaron estudios longitudinales y
transversales, se realizó un seguimiento de una población formada por distintas
generaciones, un rango de 25 a 81 años, durante muchos años. En este estudio se
evaluaron cinco dimensiones:
§ Significado
verbal: capacidad para comprender y reconocer palabras.
§ Orientación
espacial: capacidad de girar mentalmente una serie de objetos en un espacio
bidimensional.
§ Razonamiento
Inductivo: capacidad para identificar leyes y similitudes, por ejemplo en
series numéricas.
§ Fluidez
verbal: capacidad para recordar palabras según una regla léxica.
§ Aritmética:
capacidad de manejar conceptos numéricos para resolver sumas simples.
Se
observó un incremento de las puntuaciones hasta los 30-40 años de edad,
seguidos de una estabilidad hasta los 50-55 años, en algunos casos hasta los 60
años. Seguidamente, empieza un declive intelectual en una o más funciones de
las anteriormente descritas. Se dice, según el estudio, que el declive
intelectual comienza en promedio a los 55 años de edad, pudiendo empezar a los
60 o incluso 70 años.
Fuente: Cornachione,
M. (2006). Adultez: Aspectos biológicos, psicológicos y sociales. Buenos Aires:
Brujas.
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